Averiguar la talla de tu compañero sin que te pillen
Seis ejercicios discretos, al estilo tabla de gimnasio, para adivinar una talla sin preguntar. Tú eres la unidad de medida.
Regalar una camiseta a un compañero es fácil. Saber su talla, no tanto. ¿Preguntarle? Demasiado arriesgado: adiós sorpresa, y la charla junto a la máquina de café se vuelve incómoda.
Así que aquí tienes seis ejercicios discretos, presentados como una tabla de gimnasio, del más seguro al menos recomendable. La idea: tú eres la unidad de medida. Calienta y, sobre todo, actúa con naturalidad.
Si después del entrenamiento sigues con dudas, una gorra, una taza o un póster cumplen igual de bien. Grado de error: cero.
Ejercicio 1
El antebrazo patrón
En una reunión, apoya con naturalidad el antebrazo en la mesa junto al suyo. Ahora eres la unidad de medida. Compara: más largo, más corto, igual. Toma nota mental; nada de reglas.
Ejercicio 2
El marco de la puerta
Ponte junto a la puerta de la sala de reuniones, con una mano en el marco a la altura de tu cabeza. Cuando pase, mira hasta dónde llega su cabeza respecto a tu mano. No mires la puerta demasiado rato: queda raro.
Ejercicio 3
La etiqueta en la silla
Su sudadera está en el respaldo de la silla. La etiqueta está ahí, a veinte centímetros. Mírala al pasar, sin pararte ni tocar. Si te ven, di que buscabas el cargador.
Ejercicio 4
La camiseta del congreso
Todo el equipo recibió la misma camiseta del congreso, en talla L. Pregunta con inocencia si le quedaba bien. «Me queda grande»: coge M. «Me aprieta»: coge XL. «Duermo con ella»: no preguntes más.
Ejercicio 5
La videollamada
¿Cuánto de su recuadro ocupan sus hombros en la videollamada? Da igual: a 720p todo el mundo parece una M. Método inútil, pero al menos lo intentaste.
Ejercicio 6
Llamar a RR. HH.
No lo hagas.